domingo, 17 de abril de 2016

Ella dice, nosotras decimos: Francisca García Algarra.

Fotografía de Magela Gracia

"La ausencia de realismo que en esta sociedad, y en otras, se da sobre la relación cuerpo y edad, arrastra a la mujer hacia unas contradicciones caóticas a través de unos mandatos sociales extremadamente locos (...)

No existe expectativa ajena a la que complacer si traspasa los límites de nuestra salud física y mental, o de nuestros deseos (...)
.
Para cambiar hay que pensar, y para confiar en lo que pensamos, es necesario llevarlo a la práctica en un binomio ensayo-error, absolutamente imprescindible.

(…) Decidir que tan real y tan grande es nuestra racionalidad como nuestra emotividad.
Y somos dueñas exclusivas de ambas.
Eso, por sí solo, es ya un planteamiento revolucionario."



"Se nos exige negarnos y culpabilizarnos a nosotras mismas por un hecho tan natural y enriquecedor como es el paso del tiempo.

Nuestra apariencia ha de ser siempre joven, perfecta y, eso sí, avergonzada por no disimularlo más y mejor.

Hemos de ser gráciles primaveras irreales y algo mentirosas, no tomarnos en serio a nosotras mismas y permitir que tampoco lo hagan los demás.

Nosotras tenemos que caber en la misma talla prácticamente a los veinte, treinta y cincuenta años."


                               Imagen: Corbis


"La mayor parte de las empresas ignoran, de forma nada inocente, que nuestros cuerpos cambian con los años y se reparten de distinta manera.

Somos naturaleza y esos cambios son intrínsecos a la vida, están bien y forman parte de nuestra evolución.

Las pasarelas de moda envían desequilibrados mensajes, explícitos e implícitos, vistiendo la anorexia y la bulimia; enfermedades que hunden sus raíces en mitificar un yo ideal despreciando la realidad.

Algo así como una invitación a torturarse para no aceptar que somos seres de carne y hueso, y declarar una sumisión total hacia la búsqueda de aprobación ajena."


Isabelle Caro protagonizó una campaña contra la anorexia en Francia, donde las modelos que desfilan deben aportar documentos que certifiquen que no sufren esta enfermedad (Fotografía: O. Toscani)


Desde un punto de vista económico, es obvio que una producción de tallas más acordes con gran parte de la población, aumentaría exponencialmente los beneficios de este negocio.
¿Cuál es entonces el críptico motivo para que no las fabriquen en serie?
Desgraciadamente, la razón es que no sólo se dedican a vender ropa, sino que,  incluso por encima de sus pingües ganancias, venden ideología.


Imagen: Christian Schloe


No aceptar el propio cuerpo, reprime y coarta la vida afectivo-sexual.
La estrategia de la represión siempre pasa por la no aceptación (...) y por crear un policía interno que te recuerde constantemente lo poco  que vales.
De la baja autoestima a la falta de asertividad, no existe más que un paso.

(...) Las personas poco asertivas no luchan ni guerrean (...), su sentido crítico lo dirigen sin piedad hacia ellas mismas (...)
Así se fabrica la culpabilidad.
Son cómodas de manipular y cosificar para los sistemas políticos que las crean.
Màs tarde, resulta predecible el ser tratadas y asesinadas como objetos.


Transgredir y desobedecer semejantes tiranías en las que somos infelices, es la consigna.
Superar clichés, modas, exigencias y órdenes, como condición no negociable para alcanzar una justicia igualitaria.

Dueñas de lo que hacemos con nuestros cuerpos y de cómo determinamos cubrirlos, abrigarlos o adornarlos."


Enlace al artículo completo de Francisca García Algarra en +diario16 :
http://diario16.com/moda-misogina-para-siervas/