jueves, 4 de febrero de 2016

El síncope vasovagal



Imagen: queaprendemoshoy.com


Te has levantado muy temprano esta mañana, como todos los días; tenías que salir, has echado una carrerita porque se te escapaba el autobús o, caminado por el pasillo del Metrode pronto has corrido porque oías que llegaba el convoy y no querías perderlo... y te ha dolido el pecho, la cabeza se ha quedado como "sin sangre" y notabas algo así como un sudor frío por la cara... y casi te desmayas.
Te apoyaste en una pared, o pediste que te dejaran un asiento, o algunas personas lograron cogerte a tiempo, antes de que te desplomases y cayeras al suelo.
"¿Qué me ha pasado?", te preguntas con preocupación, camino del médico.

Nada.
Nada importante.

El denominado síncope vasovagal es un desmayo común que, a pesar de sus síntomas aparentemente alarmantes, no tiene ninguna relevancia; salvo que se repita y requiera investigar las causas.

Fotografía: hogarmania.com

Básicamente, se debe a una caída súbita del retorno venoso, y se inicia con una sensación de mareo o debilidad, con lo que lo más indicado es tumbarse y elevar las piernas, de manera que el flujo de sangre hacia el cerebro aumente de inmediato; o al menos apoyarse o ponerse en cuclillas.

Puede darse al levantarse muy deprisa, estar de pie o sentado mucho tiempo, hambre, exposición prolongada al calor, cambio de altitud, deshidratación... El nervio vago se estimula, se reduce la frecuencia cardíaca y los vasos sanguíneos se dilatan. Así, llega menos sangre al cerebro y se produce la sensación de desmayo o el desmayo en sí, pero con una recuperación rápida.

Curiosamente, en la mayoría de los casos no se da en personas con tensión baja, sino con presión arterial normal.

Se recomienda beber unos dos litros de agua al día y comer con sal; cuidar el aporte de líquidos durante la realización de ejercicio, y también bebidas isotónicas durante la menstruación.

Fuente: Wikipedia