miércoles, 6 de enero de 2016

Ella dice, nosotras decimos. María Victoria Atencia.

"Esperanza". George Frederick Watts, 1886 (2ª versión)


El año que viene
                                              Para Sharon Keefe Ugalde

Hacer girar el corazón contra su aguja, 
contra el tiempo y su sangre, contra la memoria, 
desploma mi pared. ¿Seré un rechazo 
de piedra más, herida en el escombro? 
No crujas, por cansada, alma mía enzarzada en mi pared, 
en mi rodar del tiempo. Está Jerusalén a tientas de la mano, 
y ya piso su umbral.




Llegué cuando una luz muriente declinaba...

Llegué cuando una luz muriente declinaba.
Emprendieron el vuelo los flamencos dejando
el lugar en su roja belleza insostenible.
Luego expuse mi cuerpo al aire. Descendía
hasta la orilla un suelo de dragones dormidos
entre plantas que crecen por mi recuerdo sólo.

Levanté con los dedos el cristal de las aguas,
contemplé su silencio y me adentré en mí misma.




"Lady Godiva". John Collier, c. 1897.

Godiva en blue jeans

Cuando sobrepasemos la raya que separa 
la tarde de la noche, pondremos un caballo 
a la puerta del sueño y, tal Lady Godiva, 
puesto que así lo quieres, pasearé mi cuerpo 
-los postigos cerrados- por la ciudad en vela... 

No, no es eso, no es eso; mi poema no es eso. 
Sólo lo cierto cuenta. 
Saldré de pantalón vaquero (hacia las nueve 
de la mañana), blusa del "Long Play" y el cesto 
de esparto de Guadix (aunque me araña a veces 
las rodillas). Y luego, de vuelta del mercado, 
repartiré en la casa amor y pan y fruta.




Reproche a Holan
                                            Para Clara Janés


Si ves Moldava abajo, río abajo 
-frente a la Isla de Kampa y el Molino del Búho- 
un cubo de basura tiernamente mecido, 
dulcemente mecido hasta el agotamiento, 
no pienses en el cuerpo de Ofelia que las ratas horadan 
entre sus muslos blancos, cubo adentro, hasta el fondo; 
preserva 
su maternal secreto río abajo.




"Muchacha dibujando". Marie-Denise Villers, 1801.

Del poema  “Muchacha”

(…)
Descubrirás en sueños la vida que te acosa
tan dulcemente mansa y le sonreirás.

Despertarás el día menos pensado entre
un mayo y un setiembre y moverá el asombro
el filo de tu enagua.


Revolverás entonces de un desconcierto grande
el mundo que te llena; una luz saltará,
en caños, por tus ojos.


Y seguirá la fuente el curso de tu cuello
mientras pájaros haya en vuelo por tus venas
y palabras diciendo del amor en tu boca.



Fuente poemas: http://amediavoz.com/atencia.htm







Bajo mi cama estáis, conchas, algas, arenas