sábado, 30 de julio de 2016

Mándanos tu foto (6)



Me gusta la filosofía de la prueba:
“El objetivo de un Iroman no es llegar el primero. Es alcanzar la meta. La clave para conseguirlo reside en contar con una motivación extraordinaria que te empuje cuando no puedes más. Como en la vida.”
Como en la vida.

No hace falta nadar 3 km., ni recorrer los 180 en una bici, ni los 42 de carrera, todo en un circuito de 17 horas.

La vida puede tener sus trechos duros. Las chicas de 50 ya sabemos que, empapadas de sudor y cansancio, miramos al vacío o al puente medio destrozado un momento, respiramos y con convencimiento seguimos adelante. Simplemente, porque así lo hemos decidido.
Lo hemos decidido nosotras solas, por nosotras mismas. Exclusivamente.
Lo he decidido “yo”.

Texto y fotos: Silvia Domínguez Vidal. Artículo publicado en el XL Semanal de ABC, 10 al 16 de julio de 2016.

P.D.: La foto de hoy me la ha enviado una amiga. Pero no os "cortéis", ¡las vacaciones y el verano dan para mucho!
Si queréis publicar en el blog una foto sobre nosotras, mujeres, que os parezca que nos representa o enorgullece, que os gustó y ahí estábais, con vuestra cámara, enviadnosla. Comenta si quieres por qué captó tu atención o por qué la hiciste, fecha, lugar... ¡Gracias!
lunavioletayplata@gmail.com

domingo, 26 de junio de 2016

Bótox y comunicación no verbal. Alicia Martos.



"Las inyecciones de toxina botulínica (bótox) en los músculos faciales suavizan las líneas de expresión y hacen que el aspecto de la piel parezca la consecuencia de una parálisis. 
Es evidente que este efecto produce una gran dificultad para expresar las emociones en el rostro inyectado. 
Los analistas, de hecho, nos fijamos en las arrugas de la cara para asociar acciones musculares desencadenantes, y así, las emociones. En estos casos nos es casi imposible dictaminar lo que siente la persona con certeza (...)"

"(...) una reciente investigación por parte de los científicos de SISSA pone de manifiesto (...) [que] también socava la capacidad de entender las expresiones faciales de otras personas. Esta  secuela se produce por un bloqueo temporal de la retroalimentación propioceptiva, un proceso que nos ayuda a comprender las emociones de los demás mediante su reproducción en nuestro propio cuerpo. “La parálisis, afortunadamente temporal, de los músculos faciales que provoca esta toxina afecta a nuestra capacidad para captar el significado de las expresiones faciales de otras personas, nos perdemos información emocional“, explica Jenny Baumeister, una de las investigadoras de SISSA.

Y es que, por ejemplo, cuando observamos una sonrisa nuestra cara también tiende a sonreír (a menudo de una manera imperceptible y automática) para tratar de dar sentido a esa expresión que estamos captando. Sin embargo, si nuestros músculos faciales están paralizados por el bótox, entonces el proceso de comprensión de la expresión de la emoción de otra persona puede llegar a ser más difícil.
"(...) cuando la sonrisa es amplia y abierta, los sujetos eran todavía capaces de reconocerla, incluso con el tratamiento”, explica Francesco Foroni, el coordinador del experimento. “Para los estímulos muy intensos, aunque hubo una tendencia a tener peores resultados, la diferencia no fue significativa. Pero para las emociones ‘dudosas’,con estímulos más difíciles de identificar, el efecto de la parálisis era muy fuerte.”
El hallazgo confirma la hipótesis de que, en cierta medida, los procesos emocionales experimentados ‘en nuestra propia piel’ nos ayudan a entender los sentimientos de los demás. También sugiere que la influencia negativa del bótox puede manifestarse precisamente en aquellas situaciones en las que esta ayuda podría resultar más útil. Por ejemplo, pensad en una conversación normal entre dos personas, donde la comprensión mutua es vital para asegurar la interacción social adecuada: el fracaso de captar los matices emocionales o cambios repentinos en el estado de ánimo de la otra persona puede provocar la diferencia entre el éxito de la comunicación y la interrupción directa de la relación entre ambas."

Artículo completo:

Alicia Martos (@aliciamartosCNV) es psicóloga y directora del Master en Comportamiento No Verbal de la Fundación Behavior & Law y analista de Comunicación no verbal.

Imagen máscara: Aliexpress.com

domingo, 12 de junio de 2016

"Las edades de Josephine" (Baker). Una vida: 1906-1975.




A los nueve años, trabaja limpiando casas en Saint Louis, a orillas del Mississippi.
A los diez, empieza a bailar, por monedas, en las calles.
A los trece, se casa.
A los quince, otra vez. Del primer marido, no le queda ni siquiera un mal recuerdo. Del segundo, guarda el apellido, porque le gusta cómo suena (...)
A los veintiuno, su rara mezcla de payasa y mujer fatal la convierte en la vedette más admirada y mejor pagada de toda Europa (...) Picasso, arrodillado, la pinta (....) las pálidas damiselas de París se frotan con crema de nuez, que oscurece la piel.


Josephine Baker. Dayton Art Institute.

A los treinta, tiene problemas en algunos hoteles, porque viaja acompañada por un chimpancé, una serpiente, una cabra, dos loros, varios peces, tres gatos, siete perros, una leoparda llamada Chiquita, que luce collar de diamantes, y un cerdito, Albert, que ella baña con el perfume Je reviens, de Worth.


A los cuarenta, recibe la Legión de Honor por sus servicios a la resistencia francesa durante la ocupación nazi.

A los cuarenta y uno, cuando ya va por el cuarto marido, adopta doce niños de diversos colores y diversos lugares, que ella llama mi tribu del arcoiris.


A los cuarenta y cinco, regresa a los Estados Unidos. Exige que a sus espectáculos asistan, todos mezclados, blancos y negros. Si no, no actúa.
a los cincuenta y siete, comparte el estrado con Martin Luther King y habla contra la discriminación racial ante la inmensa Marcha sobre Washington.

Con uniforme de las Free France Forces, y la Legión de Honor francesa, 
en la "Marcha sobre Washington"

A los sesenta y ocho, se recupera de una estrepitosa bancarrota y celebra, en el teatro Bobino de París, su medio siglo de actuación en este mundo.
Y se va."

"Mujeres". Eduardo Galeano. 

miércoles, 1 de junio de 2016

Rosa rosae. Inma Soriano: "Cantos de sirena".





Video publicado por +NAT BENHUMEA 







Entrevista a Inma Soriano en 2015:
http://www.lne.es/vida-y-estilo/gente/2015/10/10/chicas-hoy-comer-mundo/1824982.html

Página web:
http://inmaserrano.com/

miércoles, 25 de mayo de 2016

Rosa, rosae. Las representaciones prehistóricas de la mujer.

Estatuilla de Brassempoy 
Saint-Germain-en-Laye, París
(sólo se expone en ocasiones especiales)

A partir del siglo XIX, diseminadas por toda Europa, desde el sur de Francia a Siberia, aparecieron numerosas estatuillas de mujeres paleolíticas talladas en piedra, hueso, madera o arcilla, constituyendo el principal testimonio de la representación humana de este periodo:
 “Se han encontrado en torno a doscientas estatuillas de mujeres, mientras que las de varones del mismo periodo son sumamente escasas.”

Este hecho cuestiona las interpretaciones más tradicionales sobre “la relevancia del papel de la mujer en aquellas sociedades”:
“La arqueología nos sugiere que hace unos 35.000 años, a lo largo de casi toda Europa y durante un periodo de tiempo próximo a 20.000 años, las mujeres podrían haber ostentado un papel importante en las sociedades de su tiempo; esto explicaría por qué las estatuillas son tan numerosas y por qué se enfatizan tan claramente las diferencias en vez de las similitudes entre los cuerpos femeninos y masculinos: reflejan la clara voluntad de representar mujeres.”

Su aspecto no es homogéneo: “Las hay obesas y también esbeltas (…) claramente están embarazadas y otras no (…) jóvenes adolescentes como a mujeres maduras (…) están de pie, sentadas, acostadas o agachadas (…) poseen un rostro detallado mientras que otras carecen de él.”


Estatuilla de Willendorf
Museo de Historia Natural, Viena

Las primeras teorías, entre 1890 y mediados del siglo XX, tendieron a “enfatizar roles de género (…) interpretarlas como expresión de la fertilidad femenina o como objetos eróticos", o como representaciones “de una deidad: la Diosa Madre o la Diosa Tierra.” 

En 1994, Elizabeth W. Barber dio a conocer el resultado de sus investigaciones: Muchas de estas estatuillas portan algún tipo de ornamento trenzado a partir de fibras vegetales, bastante antes del Neolítico, como el gorro tejido (en lugar de peinado) que apreciaron en la de Willendorf (James Adovasio y Olga Soffer), o los adornos corporales de la estatuilla de Lespugue. 

Estos y otros hallazgos han consolidado la idea de que “la gente del Paleolítico tenía capacidad para tejer ropas, redes o cestos con fibras vegetales” unos 15.000 antes "de la fecha formalmente admitida por los expertos.”
  
Estatuilla de Lespugue
 Museo del Hombre, París


Artículos de Carolina Martínez Pulido en "Mujeres con ciencia":
http://mujeresconciencia.com/2015/09/21/una-nueva-lectura-de-las-estatuillas-paleoliticas/
http://mujeresconciencia.com/2015/08/12/en-tiempos-paleoliticos-bellos-hallazgos-en-forma-de-estatuillas/

lunes, 16 de mayo de 2016

Diario de una hipo-pótama (4). II. Nuestra química se mueve.


Me contó, angustiada, que sentía que todo lo hacía mal. Que quería a su marido pero que no sabía "qué hacer con él" (textual, y no hablábamos de sexo). Que era malvada (por definición, se ve). Que estaba a punto de explotar. Que... 
Sólo le faltó decir que lo de la capa de ozono también era cosa suya, pero creo que no se le ocurrió. Hablo de una mujer con formación en Químicas, ojo.
Yo, que tenía un día tirando a lúcido, le pregunté por cómo llevaba la menopausia, que si los cambios hormonales, "picos", y tal y tal. Que no todo son sofocos, ni mucho menos. 
Uy, firmaba ya.

¿Os acordáis de vuestra primera regla? Me llevé un susto de muerte; la explicación de mi madre fue penosa (y prefiero no repetirla).
Encima, no podía ir a la piscina. Mojarme. Me daría un patatús sin remedio.



Una vecina lo acabó de arreglar: "Bueno, no puedes ir a la piscina unos días, pero podrás tener bebés cuando seas mayor."
¿Y para qué quería yo tener bebés? Yo quería ir a la piscina. 


Todo esto me hizo recordar un artículo de 2010 titulado "Aspectos psicológicos de la menopausia", que empecé a leer con mucha fe, pero que fundamentalmente se centraba en la parte más bioquímica y no tocaba, curiosamente, los "aspectos" del título que sin duda nos habrían interesado mucho más a las mujeres de cincuenta años:
"El proceso de envejecimiento humano comienza muy temprano en relación a la duración cronológica de la vida (...) El receso psicobiológico de deterioro inicia después de los 25 años."
"Los aspectos psicológicos en la menopausia pueden dividirse en tres grandes grupos: el primero relacionado con síntomas vasomotores (VMS), los propiamente derivados de la carencia de hormonas a nivel cerebral y los sociopsicológicos."

Los estrógenos en condiciones normales participan en los mecanismos relacionados con la termorregulación, el apetito y la tensión arterial, mientras que la "progesterona tiene un efecto negativo en el ánimo, aumenta la irritabilidad y la disforia."


Efectos de los estrógenos. Gráfico: www.elsevier.es

"Los bochornos se deben a la disminución de hormonas y su fluctuación en el cerebro (...) Existe una correlación muy alta entre los bochornos y los problemas en el sueño (...) afectan el estado de alerta durante el día, hay menor actividad mental (...) cansancio, irritabilidad ...) disminuyen el flujo cerebral en el hipocampo, lo que provoca problemas de memoria y cognición.

Las alteraciones del sueño que provocan los bochornos en la primera mitad de la noche "es fundamental para la memoria (...) La deprivación del sueño altera la memoria verbal."
"Las mujeres (...) describen el enojo como la sensación de estar "a punto de explotar", deseos de gritarle a otros, irritable si las tocan, sentirse fuera de control, sentirse que el enojo "las invade" (...), una mayor sensibilidad a los ruidos, en tono y volumen, coraje con ellas mismas, pérdida de control, tensión en todo el cuerpo (...) Poco tolerante al menor estímulo y comportamiento hostil (...)"

Personalmente, en el párrafo siguiente tengo las de ganar, entre la menopausia y las TSH, T3 y T4:

"Los síntomas físicos son fatiga, pérdida de energía, insomnio, ganancia o pérdida de peso, palpitaciones, mareo (...) indigestión, diarrea (...)"

"Los síntomas relacionados con el comportamiento se manifiestan en la incapacidad para concentrase, una pobre memoria (...) una reducción de la productividad (...)"

Yo, que recordaba los nombres y apellidos de mis 35 ó 37 compañeras de clase en el Instituto.



Síntomas de menopausia. Gráfico: www.muy mujer.es


domingo, 8 de mayo de 2016

Diario de una hipo-pótama (4). I. Quiero ser una perrita de aguas.

Fotografía: Seth Casteel

Pues iba yo tan contenta y feliz a la clase de aquagym, pero ya no quedaban plazas.

Así que miré los horarios, y decidí esperar una media hora a que empezasen unos ejercicios de hipopresivos con una fisio que los hace muy bien, y mientras, trastear un poco con los aparatos de la zona común del gimnasio (o sea, para torpes y principiantes, como yo). Y hacia allí me encaminé, con paso y porte atlético.

Alguien me llamó y me abrazó efusivamente. Se trataba de una compañera de un grupo de senderismo, con el que habíamos realizado numerosas travesías, algunas inolvidables, hacía… pues casi, casi, treinta años. No nos veíamos desde entonces.
Detrás venía la fisio de la que os hablaba, una mujer joven muy madura para su edad, con un radar en la mirada que da escalofríos; nos reímos las tres, por el encuentro y la oportunidad de la casualidad. Mi amiga me daba en el brazo con la mano, y le decía a la fisio que yo era de las fuertes, que aguantaba, que qué cosas había hecho.
Yo no lo recuerdo así, aunque claro, es verdad que era muy joven y disfrutaba mucho con todo, con la gente, con los paisajes, con el simple hecho de caminar, y en medio de la naturaleza.

La fisio, una buena profesional a cuyas actividades voy siempre que puedo y que sé que no se pasa con la exigencia, conoce perfectamente mi estado físico actual, concretamente mi esqueleto y sistema muscular.
Su clase de estiramientos fue la primera a la que fui en el gimnasio, a los dos meses del radioyodo, y en medio de una carga laboral imposible. Me pasé la hora relajando, estirando, boca arriba, boca abajo, de pie, sentada… llorando, en silencio, las lágrimas sin dejar de caer.
No dijo nada ni nunca me preguntó, no eran los ejercicios; pero a mí se me encendió una luz roja, y comprendí que lo importante era mi salud, y que tenía que bajar el pistón “ya”.

La que hacía “grandes cosas” en nuestra época de senderistas era mi antigua compañera; tenía un físico envidiable, que conserva. Prácticamente no ha cambiado nada. Pero de lo que me percaté al instante fue de la falta total de energía en su mirada.


Nos sentamos en el rincón de las máquinas de bebidas y demás, mientras veíamos pasar camino del sótano a los que iban a una clase de ésas que te encierran en una sala a oscuras con música de discoteca (¿existen, aún?) y luces girando, y tú haces el canelo montada en una bici y a toda pastilla, claro.
Y hablamos.
Pero eso mejor os lo cuento mañana, o pasado mañana.



Me gustó esta foto desde el momento en que la vi.
Y, sí: quiero ser una perrita de aguas, meterme en los charcos, seguir a mi dueña o dueño corriendo por el barro, sacar la lengua, dormir cuando estoy cansada, comer cuando tenga hambre, y atravesar ríos para después secarme y mojar a todo el mundo.
Y ya sabéis por qué he escrito “perrita de aguas” y no “perra de aguas”, que todo se malinterpreta y hay que explicarlo, y que salvo que escribas género literario, hay que calificar y calificar y venga a calificar un sustantivo tan noble como “perra”. Pero, vamos, que no digo yo que no, si no puedo ser “perrita de aguas”. De momento no voy a cambiar la orientación del blog … no me llenéis el correo de peticiones.

Tratad de sonreír a la vida. Cuidémonos. Haced el tiempo que podáis lo que os gusta.
Yo voy a mirar un rato la foto de la perrita de aguas y una mía, a ver qué se puede hacer, y a los árboles bajo la lluvia.