viernes, 11 de noviembre de 2016

Clara Peeters, primera pintora que expone en El Prado

El nombre de Clara Peeters aparece en el mango del cuchillo (c. 1611)


Poco se sabe con certeza sobre la vida y muerte de Clara Peeters, nombre y apellidos muy comunes en Amberes, donde parece que desarrolló principalmente su obra. Seguramente, como querría cualquier artista, su mejor tarjeta de presentación y fe de vida son sus cuadros.

Pintora flamenca, delicada y realista, especializada en bodegones, en los Archivos de la ciudad de Amberes se conserva un registro de una Clara Peeters, hija de Jean o Jan Peeters, bautizada el 15 de mayo de 1594 en la Iglesia de St. Walburga, Amberes; en la misma iglesia contrajeron matrimonio una Clara Peeters y Henricus Joosen, el 31 de mayo de 1639.

Igualmente "firmado" en el cuchillo (c. 1615)


Treinta y una de sus pinturas están firmadas “Clara Peeters” o “Clara P.”; las fechas que aparecen en ellas permiten seguir su trabajo desde 1607 (fecha de su primera pintura conocida) a 1621; se sabe, además, que vivió y trabajó en Amsterdam y en La Haya.


Micro-retratos de Clara Peeters en la copa de la derecha (c. 1612)

En ellas, ha cuidado el detalle y el acabado; flores, vajillas y alimentos reposan al gusto de la época sobre mesas que buscan la exquisitez; de hecho, el tamaño de los lienzos y la reproducción de objetos valiosos como joyas y monedas, sugieren una clientela adinerada, que gozaba de una situación acomodada. Muchas de sus pinturas han aparecida en colecciones reales como la española. Clara fue, pues, una pintora de éxito.

Es frecuente encontrar diminutos autorretratos de Clara en los reflejos de objetos de metal que pintaba, e incluso se cree que popularizó esta técnica; después de 1620, su estilo cambia a favor de composiciones más sencillas y el empleo de escalas monocromáticas.

Bodegón en escurridor de cerámica (fecha desconocida)

En abril de 2009, se vendió uno de sus bodegones en Londres por unos 150.000 dólares.
En junio de 2012,  el Mauritshuis Museum, de La Haya, adquirió otro por una cantidad no revelada. Procedía de una colección privada, que había desembolsado casi tres millones de dólares en el año 2000.

Clara Peeters es la primera pintora a la que el Museo Nacional de El Prado, de Madrid, dedica una exposición individual.