lunes, 16 de mayo de 2016

Diario de una hipo-pótama (4). II. Nuestra química se mueve.


Me contó, angustiada, que sentía que todo lo hacía mal. Que quería a su marido pero que no sabía "qué hacer con él" (textual, y no hablábamos de sexo). Que era malvada (por definición, se ve). Que estaba a punto de explotar. Que... 
Sólo le faltó decir que lo de la capa de ozono también era cosa suya, pero creo que no se le ocurrió. Hablo de una mujer con formación en Químicas, ojo.
Yo, que tenía un día tirando a lúcido, le pregunté por cómo llevaba la menopausia, que si los cambios hormonales, "picos", y tal y tal. Que no todo son sofocos, ni mucho menos. 
Uy, firmaba ya.

¿Os acordáis de vuestra primera regla? Me llevé un susto de muerte; la explicación de mi madre fue penosa (y prefiero no repetirla).
Encima, no podía ir a la piscina. Mojarme. Me daría un patatús sin remedio.



Una vecina lo acabó de arreglar: "Bueno, no puedes ir a la piscina unos días, pero podrás tener bebés cuando seas mayor."
¿Y para qué quería yo tener bebés? Yo quería ir a la piscina. 


Todo esto me hizo recordar un artículo de 2010 titulado "Aspectos psicológicos de la menopausia", que empecé a leer con mucha fe, pero que fundamentalmente se centraba en la parte más bioquímica y no tocaba, curiosamente, los "aspectos" del título que sin duda nos habrían interesado mucho más a las mujeres de cincuenta años:
"El proceso de envejecimiento humano comienza muy temprano en relación a la duración cronológica de la vida (...) El receso psicobiológico de deterioro inicia después de los 25 años."
"Los aspectos psicológicos en la menopausia pueden dividirse en tres grandes grupos: el primero relacionado con síntomas vasomotores (VMS), los propiamente derivados de la carencia de hormonas a nivel cerebral y los sociopsicológicos."

Los estrógenos en condiciones normales participan en los mecanismos relacionados con la termorregulación, el apetito y la tensión arterial, mientras que la "progesterona tiene un efecto negativo en el ánimo, aumenta la irritabilidad y la disforia."


Efectos de los estrógenos. Gráfico: www.elsevier.es

"Los bochornos se deben a la disminución de hormonas y su fluctuación en el cerebro (...) Existe una correlación muy alta entre los bochornos y los problemas en el sueño (...) afectan el estado de alerta durante el día, hay menor actividad mental (...) cansancio, irritabilidad ...) disminuyen el flujo cerebral en el hipocampo, lo que provoca problemas de memoria y cognición.

Las alteraciones del sueño que provocan los bochornos en la primera mitad de la noche "es fundamental para la memoria (...) La deprivación del sueño altera la memoria verbal."
"Las mujeres (...) describen el enojo como la sensación de estar "a punto de explotar", deseos de gritarle a otros, irritable si las tocan, sentirse fuera de control, sentirse que el enojo "las invade" (...), una mayor sensibilidad a los ruidos, en tono y volumen, coraje con ellas mismas, pérdida de control, tensión en todo el cuerpo (...) Poco tolerante al menor estímulo y comportamiento hostil (...)"

Personalmente, en el párrafo siguiente tengo las de ganar, entre la menopausia y las TSH, T3 y T4:

"Los síntomas físicos son fatiga, pérdida de energía, insomnio, ganancia o pérdida de peso, palpitaciones, mareo (...) indigestión, diarrea (...)"

"Los síntomas relacionados con el comportamiento se manifiestan en la incapacidad para concentrase, una pobre memoria (...) una reducción de la productividad (...)"

Yo, que recordaba los nombres y apellidos de mis 35 ó 37 compañeras de clase en el Instituto.



Síntomas de menopausia. Gráfico: www.muy mujer.es